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Boletin LUZ-NC Ariza
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eNCuesta
06/06/2010 |
¿A estas alturas del año, haz logrado tus propósitos que deseaste cuando el año nuevo? |
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Nada que decir. - Notas del diario
Cuando alguien tiene un enorme deseo de discutir y así demostrar que tiene la razón, y se encuentra frente a alguien que ha evolucionado espiritualmente, éste segundo no tiene nada que decir. Simplemente, porque no necesita decir nada. Sólo observa con ciertos dejos de misericordia y compasión.
Querer discutir con alguien que ha evolucionado espiritualmente es simplemente imposible. Inoperante. Impensable ni como la más remota opción. Y por lo mismo, es desesperante para quien lo intenta.
Querer que el otro o la otra respondan frente a un comentario hiriente y mordaz en busca de su defensa para así luego aplastar esa defensa una vez más, es un placer simplemente inalcanzable cuando se intenta con quien ha evolucionado en su Ser.
Cuando creces como persona, cuando evolucionas espiritualmente, llega un momento, un divino momento, donde no hay que demostrar nada… a nadie… nunca. Por eso, algo que le caracteriza a quien ha madurado como ser humano, evolucionado espiritualmente, crecido en su interior, experimentado una Nueva Conciencia en momentos así, es: nada que decir.
Una persona muy primitiva grita e interrumpe a sus interlocutores sin dejarlos exponer su total punto de vista. Una persona harto primitiva se ofende con tremenda facilidad. Una persona en extremo primitiva exacerba sus emociones y reacciona coléricamente frente a las más nimia idea de afectación hacia su persona, donde para colmo, muy posiblemente no hubo ninguna en absoluto. Una persona así de primitiva, sufre. Por lo mismo.
En cambio, una persona que ha elegido evolucionar, le caracteriza un hermoso y atractivo silencio, fruto de un total o gran desapego de la necesidad de gritar como intento para demostrar algo. Vive la pacífica y silente opción de “nada que decir”. Como para qué. ¿Has intentado hablar con un sordo y ciego a la vez? Si tu respuesta es afirmativa… ¿No se te antoja detenerte a pensar un poco en el tamaño del absurdo, en la magnitud del sin sentido? Por ahí alguien podría decir: “Algo, aunque sea algo, se le quedará de todo lo que le dije”. Desde ya te afirmo lo siguiente: No se le quedará nada. Absolutamente nada. Ni algo. ¿Lo dudas? Deja que pase el tiempo y comprobarás lo que aquí te digo. Créeme, nada que decir.
Ese silencio y aparthied que sanamente puedes elegir cuando la vida te pone frente a alguien primitivo en su evolución, nunca será discriminación y rechazo, sino inteligente y sana opción de paz y armonía. El ser que ha evolucionado espiritualmente sólo observa, sólo observa, y nada que decir. Y dentro de su pacífica observación alcanza a entender la postura del otro donde, lo confirmará una vez más: nada que decir. Y si quien ha evolucionado espiritualmente sigue evolucionando, no tan solo elegirá nada que decir, sino que desde ese silencio surgirá una amorosa capacidad de distante análisis donde experimentará una compasión y pacífica conmiseración del que todavía no alcanza ese estadío. Lo entenderá como enteramente normal dado el momento evolutivo que cada uno está pasando. Así, viendo las cosas desde el nivel donde cada uno se encuentra para entender, todo está adecuado y es lógico el comportamiento de ambos dado su proceso de crecimiento interior, y así, una vez más sentirá la certeza: nada que decir.
Si notas claramente en estas cavilaciones, en ningún momento se ha expresado quién está bien y quien mal. La evolución no es cuestión de juicio moral. La evolución es cuestión de perspectiva, de capacidad de percepción y con ello de entendimiento. No hay más. Y créeme, alcanzar a entender así uno de los signos más prácticos de evolución, el poderoso “nada que decir”, es una divina fuente de… ¡Emoción por Existir! –Alejandro Ariza.
PD: Si por ahí todavía tienes ganas de decir algo, de “aclarar” algo, entonces… todavía hay un interesante camino que recorrer en esto de la evolución. Sólo recomiendo aclarar las cosas entre iguales, entre personas con parecido nivel de evolución donde, por lo mismo, se abre mayormente la capacidad de entendimiento. De lo contrario, nada que decir es la mejor opción.
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