Inspiraccion de hoy Podcast de alejandro ariza Descargas de audios
Facebook Twitter Youtube tumbl

Novedades

Boletin LUZ-NC Ariza

Para recibir gratuitamente esta publicación y los mensajes motivacionales de Alejandro Ariza, ingresa tu e-mail aquí y haz clic en el botón "Suscríbete":

eNCuesta

06/06/2010

 ¿A estas alturas del año, haz logrado tus propósitos que deseaste cuando el año nuevo?

No

Preguntas anteriores
Resultados de la encuesta

La Magia de tu Disposición. - Columnas

Cuando hay disposición, el 95% de lo que parecía imposible se transforma en posible y de hecho se logra. ¡Es un acto de magia lo que se alcanza mediante la habilidad de actuar con verdadera disposición de ayuda! Estoy convencido de que se logran encomiendas quijotescas cuando hay verdadera disposición.

Creo que todos hemos pasado por la misteriosa y muchas veces inexplicable experiencia de recibir un “no se puede” como respuesta ante una solicitud de ayuda para que logremos algo. Mira, a ver si estás de acuerdo conmigo. Todos en algún momento de apuro hemos sentido la debilitante experiencia de escuchar respuestas tales como:

  • ¡Híiiiiijole! Eso está difícil.
  • No se puede.
  • No hay. Y no, de momento no le sabría decir cuando nos vuelven a surtir.
  • No, definitivamente eso no se pude, con suerte otro día, pero ahorita no.
  • Ya no estamos en el horario para hacer eso.
  • Es que ya se fue el encargado y no sabemos a qué hora regrese.
  • No, disculpe, pero no se puede, por políticas de la empresa.
  • No caray, si dependiera de mí pues quizá, pero está fuera de mis manos.
  • Me encantaría ayudarle pero ahí sí no tengo forma de hacerlo, lo siento, no se puede.
  • Es que ya vamos a cerrar.
  • ¡Uy! No creo, y es que ahorita ya se fue el gerente y no hay quien autorice.
  • Déjeme preguntar no más para que esté tranquilo, pero lo más seguro es que no, incluso por reglamento.
  • Es que así son los estatutos, eso no se puede.
  • No. Y para encontrar al gerente ahorita es imposible. Mejor dése otra vuelta otro día.

¿Te has topado con obstáculos como estos alguna vez? Pues yo también. Pero la gran diferencia es que algunas personas cuando escuchan este tipo de negaciones las creen y otras ¡no las creen!, y es entonces cuando mantienen su ideal a pesar de las aparentes evidencias que los obstaculizan, mismo ideal que se esfuma en aquellas otras personas que creyeron que no se podía porque alguien sin disposición les dijo que no. Ahora viene a mi mente una anécdota cuando yo estaba en el último año de mi carrera como médico y quería hacer mi internado de pregrado en un hospital de la Secretaría de Salud, el Hospital General de México en aquel entonces. Ante mi solicitud, el director de internado de pregrado y servicio social me dijo que era algo imposible porque la escuela (donde estudiaba yo) no tenía convenios con esa institución. Me dijo que eligiera entre las opciones que la escuela me ofrecía y dependiendo de mi promedio académico. Recuerdo haberle contestado que ninguna de las opciones que me daba la escuela me gustaba y que yo quería hacer mi internado ahí. Me volteó a ver con una sardónica sonrisa y me dijo: “...joven Ariza, quizá usted no comprende pero le estoy informando que no se puede, es imposible, incluso por reglamento institucional”. A lo que le dije: “¡Ah! Pues entonces, le propongo que modifiquemos el reglamento de la universidad”. Yo le estaba hablando en serio de verdad y me llamó la atención que el doctor se riera de mí. Me dijo que volviera otro día cuando eligiera entre los hospitales que me presentaba la escuela. Salí y ahora que sabía que todo consistía en modificar el reglamento de la escuela, pues me avoqué a modificarlo. Pedí una cita con el director general de la facultad de Medicina. Me la dio casi 2 semanas después –algo que nunca entendí cuando diario pasaba mucho tiempo solo tomando café y platicando en la cafetería de la facultad— y le expuse el caso. Se rió de mi intención en modificar el reglamento de la escuela y de hecho me lo enseñó. “Mire joven Ariza, aquí está el reglamento por si todavía no lo ha leído usted incluso ahora que esta a punto de terminar su carrera”. Y sí, lo ví ahí por primera vez. Le volví a comentar mi idea de modificar el reglamento si era lo único que me impedía hacer mi internado donde yo quería, a lo que simplemente mi director general respondió pidiéndome abandonara su oficina porque el asunto no tenía más vuelta de hoja y mi solicitud era absurda. Salí de su oficina. Sin embargo, desde aquel entonces ya me quedaba muy claro algo: si un empleado no te ayuda, siempre la mejor opción es hablar con su jefe, y si este resulta también ser empleado de otro, pues vete directamente con el de hasta arriba hasta si es necesario llegar a Dios, con quien siempre encontrarás un sí de respuesta. Por más negativas que recibí, yo seguía empecinado en querer hacer mi internado en el Hospital General. Recuerdo que salí de esa oficina y me dije..., ¿Quién será el jefe de este director general de tan afamada facultad de Medicina? Pues el rector, pensé. Pero, ¿Quién estaría incluso arriba del rector en el área de Medicina? El Secretario de Salud. Entonces me dirigí a la Secretaría de Salud ese mismo día. A mis 22 años aproximadamente, entré sintiendo la seguridad de que me iba a recibir. En ese entonces no recordaba que se trataba de alguien cuya jerarquía social estaba inmediatamente abajo del Presidente de la República Mexicana. ¡Y me recibió ese mismo día! Hoy que han pasado los años no sé cómo pero así fue. Quizá se trate de la fuerza que uno refleja hasta en su manera de caminar cuando se tiene la firme convicción de que se puede lograr algo. Cuando le expuse mi caso en 1 minuto, me felicitó por haber ido y me envió con su coordinador general con el que hablé más tiempo. Frente a mis ojos, ese coordinador tomó la bocina del teléfono y habló a la Universidad La Salle pidiendo por el director general de Medicina. Curiosamente al ser una llamada de la Secretaría de Salud el director de mi escuela corrió y tomó la llamada de inmediato (cosa que no solía hacer), y escuché como le dijo: “Señor director, buenas tardes. Le hablo en representación del Dr. Kumate, Secretario de Salud, y aquí frente a mí tengo a uno de sus alumnos que se interesa en hacer su internado de pregrado en una institución que tanto bien le hace a México. Le quiero informar que nosotros como Secretaría no tenemos ninguna objeción en que el ciudadano Alejandro Ariza haga su internado en dicho hospital y ahora todo depende de usted. Le suplicamos que otorgue su firma para que este joven dé lo mejor de sí; usted sabe que quien trabaja en un lugar donde se siente a gusto, da lo mejor, y eso es precisamente lo que necesita México en sus médicos para el beneficio de nuestra sociedad”. Se hizo un silencio. Yo estaba aterrado. Creo que hasta ahí me di cuenta de lo que había movido. Luego de unos segundos, el coordinador general dijo: “Muchas gracias señor director, la Secretaría de Salud se lo reconoce. En este preciso momento mando a su alumno para allá y usted le entregará sus papeles para que haga su internado donde él quiere. Valoramos mucho esta excepción”. Colgó y me dijo: “Pues ya está. Córrele a tu escuela y disfruta de tu internado”. Lo primero así lo hice y lo segundo nunca pude. Pero bueno, esa es otra historia. Al llegar a mi escuela por los famosos papeles firmados como excepción, mi director general me hizo esperarlo 7 horas sentado afuera de su oficina. La verdad yo no llevaba prisa y entendí su berrinche. Fue un tremendo golpe a su ego y se tenía que desquitar de alguna manera, como siempre lo hace el ego, y decidí cultivar una de las cualidades más preciadas de un caballero, la paciencia. Cuando al fin me recibió me miró con ojos de odio y por supuesto que tuve la intención de decirle: “¿Ya ve cómo sí se pudo?”, pero por cualquier cosa mejor me guardé mis palabritas y a la semana siguiente era yo el único alumno de toda mi generación, y de hecho el único en toda la historia de la escuela de Medicina de la universidad La Salle, que hice mi internado donde yo quería, independientemente de mi promedio y donde incluso por reglamento “era” imposible. Años después entendí el problema que generé para la escuela, cuando se corrió la voz incluso a varias generaciones subsiguientes de lo yo había logrado y entonces se llenó de citas el director para más solicitudes en otros hospitales, con la tremenda carga de argumentos como: “...¿Por qué él sí y nosotros no?”. A eso es a lo que le tenía miedo el director de mi escuela, no a desobedecer un reglamento, sino a que se hicieran olas, cuando estaba acostumbrado al remanso de paz y quietud del laguito de su oficina mantenido mientras nadie se quejara, mientras nadie se atreviera a buscar otra mejor opción, mientras alumnos se conformaran incluso ante negaciones. Que ¿por qué yo sí y otros no? Pues porque yo nunca creí en las negaciones que recibía y otros sí. Porque el líder hace que las cosas sucedan y otros solo esperan a que sucedan. Porque yo sabía en mi interior que siempre se puede y otros creen que no se puede porque así se los dijeron.

Pero, volviendo al tema, ¿cuál es el común denominador de todas esas actitudes de negación ante una solicitud? Respuesta contundente: Falta total de verdadera disposición de ayuda. En mi experiencia he podido constatar fehacientemente que cuando te encuentras con la dicha de contar con alguien con verdadera disposición de ayuda, todo lo que parecía imposible y que, de hecho, así lo era frente a varias evidencias, se transforma en algo perfectamente posible y alcanzable. De hecho, se logra. ¿Pero cómo se logró al final de cuentas? Tan solo con la verdadera disposición de ayuda de ese otro que logró hacer lo que los demás juzgaban como imposible. Alguien con disposición es un mago, transforma las cosas y circunstancias que los demás creían imposibles, en posibles, y las transforma contra toda lógica, pero contra toda lógica de aquellos otros, porque alguien con disposición se mueve más allá de los límites de toda lógica, alguien con disposición se desenvuelve en una dimensión donde nunca se agotan las posibilidades. Hoy que he recorrido varios años de mi experiencia como humano, te afirmo contundentemente de que SIEMPRE HAY UNA MANERA DE LOGRAR LAS COSAS para quien cree profundamente en sí mismo y así contagia su fe a otro conquistando su disposición de ayuda, ¡siempre! Por más imposibles que parezcan, por más que vayan en contra de toda cordura, por más evidencias que muestren que no se puede alcanzar el objetivo, al final de la historia, si hay disponibilidad por las partes involucradas, ¡claro que se puede! Todo se puede. Solo es cuestión de ese poderoso, mágico y transformacional ingrediente: disposición.

Curioso y motivante es que el diccionario de la lengua española defina la palabra “disposición” con acepciones como las siguientes: “Gallardía y gentileza en la persona”, ¡Uf! Me encantó esa definición. Otra: “Cómo fórmula de cortesía para ofrecerse una persona a otra”. ¡Qué hermoso! Otra: “Hallarse apto y listo para algún fin”. ¡Qué sublime sentido existencial denota esta otra acepción! Por eso se siente tan bien la gente con disposición, porque se sienten tremendamente útiles para otras personas, se empiezan a experimentar a sí mismos como indispensables y sin necesidad alguna de ufanarse por ello, simplemente lo saben. Y precisamente por lo mismo, aquellas personas carentes de disposición se sienten tan mal, tan vacías por dentro, con la consecuente actitud hostil que les genera ese vacío. ¡Obsérvalo tú mismo! Aplica el conocimiento y analiza luego de esta Nueva Conciencia, a muchos colaboradores de trabajo, vendedores o prestadores de servicios: se les nota a mil leguas su frustración y su amargura, observa su rostro donde se manifiesta claramente su hartazgo, recargados sobre los mostradores con la ilusión de que nadie se acerque y que pronto pase el tiempo para irse, observa sus movimientos donde demuestran tremenda lentitud, analiza con cuánta frecuencia se sienten enfermos de algo. Y es lógico, no tienen disposición, luego entonces no sienten ningún interés, luego entonces no se mueven, luego entonces se sienten muertos mientras van a trabajar. Muchas veces ya he explicado cómo vida es movimiento, y por ello estas personas se sienten morir en sus trabajos, no se mueven y es que no tienen disposición que les mueva. Son de esos vendedores donde se sucede la increíble ironía de que van a su trabajo con la ilusión de que al llegar no haya mucho que hacer, de que no se vaya a presentar un cliente solicitando algo muy difícil de conseguir, de que no vayan a haber olas. Seres grises. Seres que harían más bien quedándose en su casa a dormir por días y días. Bueno, de hecho, siguen dormidos incluso yendo a trabajar. No han despertado su disposición y creen que alguien más debe despertarla. Si surge un líder que les ayude a despertar, ¡enhorabuena! Pero si no, ¡no importa! El ser humano por sí mismo puede despertar su disposición de ayuda total y ahí entrar al paraíso de encontrarle sentido a su vida, es cuando la persona toma una misión y solo descansa, física y espiritualmente, cuando la ve cumplida. Es ahí cuando la disposición engendra la fortalecedora experiencia de un compromiso, mismo que no da cabida a la opción de “no se puede”. Es cuando no se sabe quién es más feliz, si la persona con total disposición por ayudar o el ayudado, al lograr juntos su cometido. Tener disposición, maravillosa certeza de tu capacidad de ayuda, es un placer privilegio exclusivo de aquellos de corazón generoso que se interesan genuinamente por los demás y que no se puede entender cabalmente tan solo por leerlo aquí, sino que solo se comprende si se ha vivido. Gente así es la que reclama a gritos mi país.

Desde el punto de vista de liderazgo, para lograr la disposición del otro podemos tomar responsabilidad a través de nuestro poder de convencimiento, a través del arte de nuestra motivación, sin duda. Esta idea puede sustentar muy bien el uso de los poderes del líder, su poder de recompensa, su poder de referencia, pero más poderoso aún puede ser su poder transformador. De lo que se trata es de despertar la disposición en la otra persona, ¿pero cómo? Respuesta: haciendo sentir al otro tu problema como si le fuera propio para que tenga interés, que tenga interés en lograr el objetivo también. Generar el interés despierta la disposición. La persona que siente tu problema como propio, te ayuda, porque lo propio se cuida, lo propio se procura, lo propio nos mantiene con tremendo interés. Y es precisamente ese interés el que no tiene en absoluto la persona sin disposición, y es que no siente nada propio, nada le afecta si se logra el objetivo o no. Esa es la actitud del vendedor mediocre o del tibio colaborador mediocre en el trabajo (¡que abundan!), el despreocuparse por lo que siente su cliente o su patrón. Por ello he afirmado en alguno de mis libros que la incomprensión no es falta de capacidad para comprender, sino la falta de capacidad para sentir lo que siente el otro. Si yo no siento nada, no hago nada. Pero si siento, la emoción de ese sentimiento es la que me mueve hasta para querer buscar por cielo, mar y tierra la solución y lograr los objetivos.

Hasta aquí pareciera que les he hablado a los líderes que me leen invitándolos a que sepan motivar, convencer, persuadir, invitándolos a que usen su poder transformador y comuniquen sus sentimientos. ¿Pero qué pasa si no me está leyendo un líder? Si quien me lee es un colaborador (alguien igual de valioso que un líder porque no existe el uno sin el otro) se corre el riesgo de que piense apoltronado en una cómoda y mediocre actitud: “¡Exacto! Lo que falta es que mi líder, mi patrón, mi jefe, me motive así como dice Ariza, no es culpa mía, es que no me motivan”. Y hoy debes saber que la motivación que pueda darte otra persona no es una condición indispensable para ti si en verdad quieres crecer en la dicha de ser humano. Si estas leyendo esto te invito a que sin la amenaza de tu jefe, sin la motivación de tu líder, sin que necesite convencerte tu patrón, tú solo te transformes por iniciativa propia en un ser humano extraordinario teniendo disposición de ayuda. ¡Eso es Nueva Conciencia! La superación personal es precisamente así, ¡personal! Sin la necesidad de que se te motive, tú solo puedes interesarte en la vida de los demás con la mágica y consecuente disposición que tendrás en ayudarles, ¡ahí te conviertes en un ser indispensable! Creo que cualquier empresario estará de acuerdo conmigo porque lo soy también: si alguien tiene total disposición se convierte en una persona indispensable y le queremos siempre en nuestra empresa; pero si alguien no tiene disposición se transforma a sí mismo –aunque se escuche fuerte— en una simple pieza fácilmente intercambiable. Alguien sin disposición, cuando así pierde su trabajo, en el trabajo nadie nota que se fue; y claro, porque aún yendo a trabajar nunca estuvo verdaderamente ahí, ya que el poder de la presencia lo confiere la disposición. La disposición te hace estar constantemente presente, porque apareces constantemente en la cabeza de tu jefe y en la de toda la gente a la que has podido ayudar y que pensará en ti automáticamente cuando necesite algo.

Mira, si algo le caracteriza a los seres humanos más extraordinarios que también he podido conocer –y con gran dicha—, es que ante una solicitud de ayuda sus respuestas son siempre como las siguientes:

  • Sí, de entrada le digo que sí. Ahora déjeme ver cómo le hacemos.
  • Yo creo que sí, nunca lo había hecho, pero debe de haber alguna manera.
  • Lo entiendo, y sé que no se suele hacer esto aquí, pero déjeme ver si podemos hacer una excepción.
  • Pues aquí me dicen que no, pero déjeme ver cómo le hago para que yo sí le pueda ayudar, porque sí se puede.
  • Pues vamos a tener que correr y a pedirle a Dios que nos ayude, pero yo creo que sí.
  • Está difícil heee, pero nada que no podamos hacer, solo es cuestión de apurarnos entonces.
  • Nunca lo hemos logrado aquí, pero llegó la primera vez en que lo haremos.
  • Pues no tenemos aquí la capacidad para esto, pero permítame darle el teléfono de un amigo que con toda seguridad le resolverá el problema y si no, yo le ayudo personalmente.
  • Llámele a esta persona porque ahí si pueden, y si no lo encuentra, por favor llámeme para que busque otra manera de ayudarle.
  • Yo me encargo, déjelo en mis manos. Le hablo hoy mismo, en cuanto tenga la solución.
  • Pues por reglamento no se puede, pero permítame ver qué podemos hacer para lograrlo. Debe de haber alguna otra forma.
  • Sí, yo sé que sí se puede, aunque aquí nos digan que no, por ello sólo le pediría que me llame cuando salga de mi trabajo para que yo personalmente le ayude a hacer lo que usted necesita en mi tiempo libre, yo voy para allá si gusta aunque sea tarde.

¡Estos seres humanos se transforman por iniciativa propia en seres tremendamente indispensables! Siempre tienen trabajo, incluso reciben constantes ofertas de trabajo por otros lados; estas personas jamás tienen miedo a quedarse sin trabajo, no pueden. De hecho, hoy quiero compartir contigo una poderosa fórmula que con Nueva Conciencia he desarrollado:

Tu grado de Disponibilidad = Tu grado de Indispensabilidad = Tu grado de satisfacción personal = Tu nivel de ingresos (espirituales, emocionales y económicos)

Pero esta fórmula se sucede en ese orden, no al revés. Todo empieza con tu disposición, y los ingresos llegan como consecuencia. ¡Como consecuencia! Créeme en esto. ¿Por qué crees que llegan las propinas y los halagos a un mesero espectacular? Pues como consecuencia de su espectacular disposición. Recuerdo perfecto otra anécdota donde un día estaba comiendo en un fino restaurante italiano y se me ocurre pedirle al mesero unas tortillas de maíz para hacerme un taco de queso (hay veces en que no niego la cruz de mi parroquia), a lo que el mesero se quedó prudentemente callado por unos instantes y luego me dijo: “Con mucho gusto, en un momento se las traigo”. Cuando noté que se había tardado más tiempo del que juzgue normal para ir por unas tortillas pregunté por él y ya venía hacia mi mesa diciéndome: “Lo siento por esta tardanza pero aquí no tenemos tortillas y fui al restaurante de al lado donde si hay y aquí se las traigo”. Ya te imaginarás el gran reconocimiento ante su gerente que le di y la propina que con mucho gusto le dejé. ¿Cómo crees que un médico puede cobrar lo que se le antoje por una consulta y recibir infinitas gracias? Pues porque está disponible en cualquier momento del día y todos los días, sin horario para ofrecer sus servicios de gran calidad. En cualquier profesión u oficio la disponibilidad inmediata se cotiza muy bien. ¿Cómo crees que alguien logra transformarse en el primer candidato al ascenso? Por su disposición por todos lados observada. Si crees que esto no funciona así, entonces con toda certeza así no funcionará para ti. Recuerda, creer es crear. Si piensas que solo les va bien a algunos afortunados, pues entonces yo te digo hoy que la fortuna se llama “Disposición Total”, esto significa en tiempo y en capacidad. Es ahí donde no hay horarios ni obstáculos insalvables, es ahí donde no hay vacaciones y no se sufre por no tenerlas ya que solo sufre el que juega al héroe esforzándose al serlo; tener disposición no es heroísmo ninguno sino alegría experimentada por la pasión de servir, donde se goza más la experiencia de invertir ese tiempo en lograr el objetivo tan anhelado. Ahí el tiempo cobra otra connotación, ahí el tiempo es oro porque tu disposición lo doró. Y sí, se te pagará tu disposición como oro, siempre y cuando no la cobres, y es que pienso que tu disposición no tiene cotización que puedas darle, sino que más bien tiene un valor extraordinario que te pagará quien se benefició tan grandemente con tu ayuda, y en el peor de los casos la vida misma te retribuye tarde o temprano esa disposición en oro y con intereses acumulados. Dile ¡Sí!, a todas las oportunidades de ayuda que puedas. Di sí. Di sí. Quisiera que no te quedaras con la idea de que es un buen negocio tener disposición, sino más bien tener disposición termina siendo un buen negocio; son condiciones muy diferentes.

Tu disposición, incluso motivado por lo que hoy te he compartido, nunca debe ser algo que desees hacer aunque te cueste trabajo, porque la verdadera disposición es algo que no cuesta nada de trabajo. La verdadera disposición es también otra consecuencia de hacer lo que más te gusta, de estar trabajando donde te agrada. Cuando varios directores generales me preguntan en mis cursos qué hacer para que sus gerentes o empleados en general tengan disposición, les pregunto: ¿Les gusta lo que hacen y estar aquí? Si la respuesta es afirmativa pues no hay mucho que hacer para que la gente tenga disposición, es hermosa consecuencia. Pero si no les gusta lo que hacen, si no están a gusto en el lugar donde laboran, la disposición no se sucederá y lógicamente ninguna de sus hermosas consecuencias. ¿Quieres tener disposición? ¿Quieres vivir la magia de tu disposición? Enamórate de ayudar a la gente. Incluso si no te gusta mucho tu trabajo, aún ahí tienes toda la capacidad para reenfocar tus actividades y sublimarlas al sentido de ayuda. Ahí, como por arte de magia, te empiezas a sentir bien en tu trabajo. Y si aún así definitivamente no te sientes bien donde laboras... ¿Qué haces ahí! Sal y ayuda por otras vías. El temor a quedarte sin trabajo no es más que temor a quedarte sin dinero, pero si has querido entender el mensaje que hoy te presento, el dinero nunca te hará falta siempre y cuando tengas disposición. En tu mente debes pensar: ¿Cómo te puedo servir?, ¿Cómo te puedo servir?, ¿Cómo te puedo servir?, y a la primera respuesta que se asome en tu mente, ¡acción! Ayuda. Sirve. Tiende puentes. Une lo que tengas que unir para que el otro llegue. En una palabra, ten disposición. Si tuviera que sintetizar todo lo que te he dicho en esta columna, te diría: ¡Hay tanto poder en ti si en verdad lo quisieras usar en beneficio de los demás! ¡Se logra tanto si en verdad quisieras colaborar con tu ayuda! Di sí. Di sí. Y verás lo que la vida te responderá cuando le preguntes si puedes ser feliz, generar riqueza y sentir emoción por existir: ¡Sí!

- Alejandro ArizA.

Envía esto a un amigo Imprime esta página

Si gustas, escríbenos tus comentarios acerca de esta publicación aquí en Nueva Conciencia...

Tu evaluación es:

(1 al 5, siendo 5 lo mejor para esta publicación)

Título para tu comentario:

Escribe tu comentario:

Nombre:

¿De dónde eres?:

(Ej. México, D.F.)

Correo electrónico:

Código de permiso:
(para enviar tus comentarios copia los caracteres de abajo tal cual salen en la figura, observando que algunas letras son mayúsculas y otras minúsculas)

Ver comentarios de otros

Copyright © 2010 Conferencias de Alejandro Ariza S.C.
Impulsada por Mindsweep.ca

Nueva Conciencia Nueva Conciencia